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Región Digital

El lado oscuro del mundo erótico

08 mayo 2020

Desde la aparición de Internet, la pornografía ha sido uno más de todos los negocios que han triunfado y crecido, sabiendo adaptarse a un mercado que se actualizaba cada varios años con nuevos formatos de venta.

EE. UU. siempre ha sido el paraíso del erotismo, donde se encuentra la mayor parte de la industria y donde mejor saben dar con lo que pide el usuario. El porno español ha ido creciendo y poco a poco está dejando de ser ese contenido para frikis con nombres de películas tales como Maduras xxx o Fue a por trabajo y le comieron lo de abajo, para convertirse en contenido de mayor calidad, pero aún está a años luz de la producción norteamericana, así como de su consumo de pornografía, y tal vez esto sea bueno.

La pornografía como adicción

En muchos países alrededor del mundo el consumo de pornografía aumenta cada año debido a la mayor facilidad para acceder a este tipo de contenidos, así como a la necesidad creciente por consumirlos.

Según un estudio elaborado por la famosa página web de contenido para adultos Pornhub, consumir pornografía provoca que en nuestro cerebro se active una especie de sistema de recompensa que nos genera un estado de bienestar, liberando una hormona similar a cuando se consumen drogas o alcohol. El problema es que es tan sencillo conseguir esta recompensa que acabamos abusando de ella de manera habitual, masturbándonos siempre que queremos sentirnos bien, como si fuera una inyección de felicidad momentánea cada vez que nos apetece.

Esto provoca que debido a la facilidad para conseguir ese premio, nuestro cerebro tarde más en sentir placer porque se va insensibilizando con el tiempo, obligándonos a ser más imaginativos y a buscar estímulos más fuertes y explícitos. 

Por culpa de esta adicción acabamos dejando de lado otros aspectos de nuestra vida que puedan satisfacernos, como intentar ligar, hacer deporte o esforzarse en una meta propia. Teniendo la masturbación guiada por la pornografía, el cerebro no ve necesario luchar para conseguir otros objetivos, ya que son más difíciles de completar, porque necesitan de un esfuerzo que la masturbación no requiere.

¿Somos adictos al porno?

La gran mayoría de personas hemos consumido pornografía alguna vez en nuestra vida. El sexo es algo natural y ver porno no es algo negativo, así que siempre podremos disfrutar, por ejemplo, de nuestros vídeos sin que nos afecte, pero teniendo en cuenta que el porno es algo que no debe acabar controlando nuestras vidas.

La dificultad para disfrutar sexualmente sin recurrir a la pornografía, sentirse culpable después de masturbarse viendo porno, priorizar una conducta onanista en lugar de centrarse en nuestros objetivos personales y tener complicaciones para pasar días sin consumir pornografía son indicadores de que ver porno se puede estar convirtiendo en una adicción.

Además existen numerosos beneficios para quienes consiguen controlar la masturbación y recurrir solo al sexo, como mayor confianza en uno mismo, seguridad para realizar nuevas actividades, aumento de la libido o cambios beneficiosos en los hábitos diarios.

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